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El Barça sufre otra derrota en Mestalla – Noticias de Fútbol.

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El Barça sigue con su operación autodestrucción. El equipo entrenado por Hugo Guilliamont, quien se encuentra en la portería neutralizó el gol de Joao Félix y agrava la crisis, lo que podría llevar a los catalanes a una desventaja de nueve puntos al final de la jornada.
Era la final para el Barça. Lo dijo Xavi en la previa, se notó en las caras de los jugadores y se notó aún más en el once que puso en acción el técnico Terrasa. No hubo rotaciones a pesar del apretado calendario. Los que están, sobre la mesa. En este caso Cancelo era el lateral derecho, Balde era el nuevo lateral izquierdo y todos los jugadores estaban dispuestos a cambiar la mala dinámica del equipo. Y no por talento. Gundogan, Pedri, De Jong, Rafinha, Joao Félix y Lewandowski no son nada para silenciar a un estadio de Mestalla abarrotado que busca animar a un Valencia desesperadamente pobre.
Este ambiente lo sintió claramente el equipo azulgrana, que se sintió incómodo en los primeros compases del partido. Los de Xavi quedaron entre dos aguas. Era menos probable que predijeran que Balde y Cancelo estarían más protegidos defensivamente, y degeneró en un equipo desorientado que muchas veces encontraba pocas salidas y que acumulaba pérdidas innecesarias. La confusión inicial fue un déjà vu y el Valencia la aprovechó con las ideas más claras para asediar la portería de Iñaki Peña. El portero apoyó al Barça nada más empezar el partido con una parada de Yaremchuk cuando Mestalla ya estaba en pie y otra intervención tras el disparo de Mosquera.
Estos fueron los dos sobresaltos que ayudaron al Barça a despertar y empezar a trabajar en busca de la ansiada «estabilidad» de la que tanto habla Xavi. Y los lanzadores pasaron de las arenas movedizas a tierra firme una vez que Valencia disminuyó la velocidad y Pedris, De Jong, Gundogan y compañía comenzaron a emerger. Fue allí, a un ritmo más lento, donde consiguieron retener más el balón y fueron desgastando poco a poco al rival rebelde. Lewandowski tuvo el premio en sus botas en tres ocasiones, pero unas veces Mamardashvili, y otras la falta de vista, de quién le vio y de quién le vio, impidió que el balón llegara al descanso con una ventaja de partido que amenazaba con desplomarse después de pasar por los vestuarios.
Tras la reanudación, el Barça entró con un lavado de cara. Kule saltó al terreno de juego con los mismos once jugadores pero con una actitud completamente opuesta, sabiendo que necesitaba reaccionar para evitar otro golpe. Esta sensación les llevó a completar el guión de Xavi, aumentando la presión en campo contrario, ampliando el terreno de juego y yendo recto. No había tiempo para la conducción horizontal ni el freno de mano, sólo quedaba hacer el resto. Fueron momentos que cogieron al Valencia con el pie izquierdo. Cancelo y Balde atacaron el espacio y acabaron volviendo a ser Cancelo y Balde. Mientras Rafinha y Joao Félix empezaban a mostrarse tras una primera parte en la que apenas consiguieron encontrarse con su pareja.
El partido finalmente estuvo donde Xavi quería que estuviera y todo lo que hizo falta fueron los detalles para poner una sonrisa en la bala. Se suponía que ese detalle era Dae Jong. El holandés lo tiene todo para convertirse en un jugador clave para el Barça. Tiene el físico, el cerebro y, sobre todo, el talento. Aprovechó este último para sacar de su chistera un pase exterior milimétrico que permitió a Rafinha dar pase a Joao Félix y darle ventaja a un partido que corría peligro de desmoronarse desde hacía casi una hora. A partir de ahí podría pasar cualquier cosa, una carrera que cualquiera podría ganar.

Este intercambio de golpes supuso una amenaza para el Barça, que no pudo frenar con la ventaja en el marcador, y una oportunidad para el Valencia. En este contexto apareció un héroe inesperado. Hugo Guilliamont no ha sido titular en toda la temporada, pero ha estado esperando su oportunidad de hacer una aparición estelar. Avanzó ante la falta de potencia de la zaga y, ya delante, metió su derechazo en el córner, imposible para Iñaki Peña y muy doloroso para los de Xavi, golpe del que no se iban a recuperar. El Egorense dio entrada a Ferran Torres y Lamino Yamal para refrescar el ataque, pero ya era demasiado tarde. El Barça ha puesto fin a su «terrible» semana y puede tener nueve puntos de ventaja cuando el Girona haga los deberes el lunes contra el Alavés en Montilivi.


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